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La viña - Reflexión | cuentos del pastor


Cuanta la historia que un padre de familia tenía dos hijos, un día, por circunstancia de la vida, tuvo que irse lejos, sin saber el día que volvería a regresar. Antes de macharse llamo a sus dos hijos y les encargo cuidar su viña, prometiendo recompensarle a su regreso.


No paso mucho tiempo, para que todo empezara a marchar mal. Los dos muchachos tenían ideas diferentes sobre como dirigir la viña, y no hubo manera en que se pusieran de acuerdo. Al final, tomaron la decisión de repartirse la viña en partes iguales, así lo hicieron y se dispusieron a trabajar cada uno conforme a como entendían que era la mejor manera.

Mientras más tiempo pasaba, aquellos dos hermanos estaban aún más enojado uno con el otro, ya que ninguno quería aceptar la manera en que el otro dirigía la viña. Aunque con la viña divida en dos partes, ellos no desaprovechaban ocasión para pisotear el trabajo del otro.

Como era esperarse un día, cuando ellos menos lo esperaban, su padre regreso. Al ver aquella situación, aquel padre no pudo contener las lágrimas, no solo sus dos hijos eran enemigos, su casa estaba hecha un caos y la viña de toda su vida destruida casi por completo.

Reflexión


Iglesia ¿hasta cuándo pretendes, seguir hiriendo a tu hermano? El señor nos llamó con un mismo propósito, nos entregó su viña y nosotros la hemos dividido. Poco a poco nos hemos ido destruyendo unos a otros, con palabras, con acciones y con actitudes.


¿si Jesús viniera hoy? ¿Qué cuenta le irías a dar?

Mientras tu busca la manera de herir a tu hermano, miles y hasta millones de almas se siguen perdiendo. Así como aquel padre regreso cuando ellos menos lo esperaban, el señor regresara como ladrón en la noche, que triste que te sorprenda, en pleito, en discusión, en contienda con tu hermano.

Solo pensar algo así, me llena de profunda tristeza. ¡ya basta! De poner a Jesús otra vez en cruz con nuestras actitudes y con nuestras acciones. Es tiempo de unirnos, sin mirar nuestras diferencias, es tiempo de unirnos, por el bien de la viña del señor.

Mientras hablas de tu hermano, mientras lo hieres con tus actitudes, la viña que el señor te ha encomendado, esta descuida. ¿y sabes que es lo peor de todo? Que tú crees que todo está bien.

Tal vez diferimos en una que otra creencia, como aquellos dos hermanos diferían en cómo manejar la viña. Al final al igual que ellos hemos olvidado, que la viña no es nuestra si no del señor.

“Un nuevo mandamiento os doy que os améis los unos a los otros”

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